Secciones

Nota Editorial
Testimonios
Teoría del PERSONALISMO
Entrevistas
Figuras del PERSONALISMO
Fundamentos de la PERSONA
PERSONA y Bioética
PERSONA y Cultura
PERSONA y Educación
PERSONA y Lenguaje
PERSONA y Psicoterapia
PERSONA y Reflexión Antropológica
PERSONA y Trascendencia
PERSONA, Política y Sociedad
Recensiones
X

¿Qué Piensan los Futuros Psicólogos de su Compromiso con la Paz?

Publicado en la edición número Cuatro

“Es en paz, la que es consecuencia del amor y la justicia, cuando se encuentra el tiempo propicio y oportuno para cultivar los mejores simientes y cosechar los más sabrosos frutos de la humanidad”. Gabriel J. Castellá

La Organización de las Naciones Unidas sostiene que vivimos en una situación de auténtica emergencia planetaria, marcada por una serie de graves problemas estrechamente relacionados: contaminación y degradación de los ecosistemas, agotamiento de recursos, desequilibrios insostenibles, conflictos destructivos, pérdida de diversidad biológica y cultural.

Asimismo la UNESCO señala que: “El Decenio de las Naciones Unidas para la educación con miras al desarrollo sostenible pretende promover la educación como fundamento de una sociedad más viable para la humanidad e integrar el desarrollo sostenible en el sistema de enseñanza escolar a todos los niveles (...)”.

Propone impulsar “una educación solidaria  que contribuya a una correcta percepción del estado del mundo, genere actitudes y comportamientos responsables y prepare para la toma de decisiones fundamentadas (Aikenhead, 1985) dirigidas al logro de un desarrollo culturalmente plural y físicamente sostenible (Delors, 1996; Cortina et al., 1998).” (www.oei/decada).

Desde un enfoque Personalista Comunitario, sabemos del compromiso que tiene todo cristiano en relación a la necesidad y ayuda hacia los otros, de forma tal de trabajar para la construcción de una Comunidad de Personas. El acudir al encuentro y el llamado de los otros, el trabajar para el logro de esa comunidad de personas.

Dado este contexto se considera que desde la formación de profesionales, es necesario contribuir a generar actitudes responsables que hagan posible su participación activa y fundamentada en la toma de decisiones; y  destacando el ámbito de acción que poseen los psicólogos, al trabajar con la persona humana, desde las diferentes áreas, - clínica, educacional, laboral, institucional, forense, etc. -, se considera importante relevar las opiniones de los alumnos de la Carrera de Psicología,  que se encuentran cursando en la mitad de su Plan de Estudio, de forma tal de poder evaluar el grado de compromiso e implicación que tienen  sobre los futuros abordajes de los problemas definidos en el llamado Decenio de la Educación para la Sostenibilidad.

Considero que los psicólogos y estudiantes de psicología deben contribuir a la construcción de la paz, ya que sin ella se ve afectada la calidad de vida, la salud mental, las relaciones humanas, además de atentar contra la existencia misma del hombre, razón de ser de esta profesión.

La psicología no sólo debe trabajar sobre el nivel de asistencia sino también el nivel preventivo, vale decir educar para advertir cuáles son las fuentes de conflictos que alteran la paz,  trabajar sobre un mejor conocimiento de la persona humana. Sobre el dominio de sí misma, cuando se somete a los otros y se esclaviza o manipula, cuando no hay justicia y falta responsabilidad y compromiso frente al deber, cuando se margina y discrimina, cuando se odia y se encoleriza, cuando no hay libertad ni diálogo, tolerancia, acuerdos, etc.

La situación actual del mundo presenta los factores enunciados anteriormente, por ello exige por parte del hombre una respuesta comprometida en la construcción de la Paz. Mucho más están exigidos a este compromiso, aquellos que desde su profesión tienen como finalidad  el hombre.

En este trabajo se pretende describir si los que cursaron el 3º año de la carrera de Psicología, tienen internalizado desde su vocación, el compromiso que representa como persona - y máximo desde su profesión -, contribuir con los Derechos Humanos como un requisito básico para un desarrollo sostenible; enfocado específicamente  en la construcción de la Paz.

 

1. Vocación y Proyecto de Vida

La tarea de educar, como empeño de ayudar al hombre a lograr su plenitud, ha de partir de una adecuada concepción del hombre como persona en comunidad de personas. Esclarecer y justificar esta imagen resulta imperioso e imprescindible para educar en el mundo de hoy.

Las distintas concepciones del hombre convierten la educación en manipulaciones de diversos signos, visiones positivas que cierran el desarrollo de su trascendencia y lo reducen a categorías de eficiencia y rentabilidad ofreciendo como meta el placer y el poder a través de un egoísmo encarnizado.

La imagen del hombre no puede considerarse como tal si no lleva el sentido del por qué y el para qué de su existir. El hombre se percibe a sí mismo como un ser llamado a elegir un proyecto de vida en conformidad con su propio ser, por ende artífice de su destino.

Así la educación debe entenderse como una tarea personal y comunitaria de llevar a cabo ese proyecto de vida, capacitarse para autoconducir y perfeccionar la vida conforme con las exigencias profundas del propio ser y de las llamadas realistas del  tiempo que le toca vivir.

El proyecto de vida no consiste en ocurrencias antojadizas con lo que llenamos el tiempo de vida, sino la orientación organizada de los esfuerzos para dar vida a la vida.

Así dirá Trossero: “Tu primera vocación es tu llamado a ser hombre, una persona humana; los demás son modos y caminos. Mientras no hayas proyectado tu vida como un servicio a los demás, no tiene sentido que te preguntes por tu vocación” (1).

De esta forma la familia, la escuela, la sociedad tienen el deber de crear condiciones cada vez mejores para que cada cual pueda descubrir y realizar el llamado de sus responsabilidades vocacionales. Habrá de tener en cuenta no sólo las inclinaciones, aptitudes y dinámicas profunda de la personalidad de cada cual, sino las urgencias del entorno a que nos debemos.

La vocación como servicio a la comunidad ha de ser una línea de fuerza de toda educación. En medio del individualismo, materialismo y exitismo inmediato que tanto caracteriza al mundo de hoy, urge rescatar el sentido social, ético y trascendente de toda vocación.

La marcha de la humanidad va pasando de un conjunto de sociedades aisladas a una sociedad cada vez más conectada, pero no por eso unida y comunicada; más interdependiente, pero no por ello más solidaria. Del pasaje de los trabajos artesanales a la vertiginosa tecnología, la electrónica, la informática, la robótica. De una concepción estática de la sociedad, la vida y la historia, a un enfoque dinámico, problematizante, deseoso de intervención transformadora de todo lo dado y preocupada prospectivamente para forjar un futuro mejor.

La elaboración de un proyecto de vida implica un proceso, basado en la maduración afectiva e intelectual, un aprender a crecer. Esto requiere que: a) la persona sea capaz de orientar sus acciones a determinados valores; b) que aprenda a actuar con responsabilidad, reconociendo que hay otros con los que hay que convivir; c) que desarrolle el respeto, es decir que sea capaz de compartir y tolerar las diferencias, aceptando las posibilidades y limitaciones individuales y grupales y d) que esté informado sobre sus propios intereses, aptitudes, recursos; e inserto en la realidad social, económica, cultural y política en la que está comprometido.

 

2. ¿Por qué hablamos de construcción de la paz?

Tomaré el pensamiento del Hermano Eugenio Magdaleno, quien considera a la paz, como un valor al que debemos tender siempre, pero que sin embargo nunca alcanzaremos en su totalidad; un valor y una meta que mantendrá a la persona en permanente esfuerzo para alcanzarla.

“Es en este caminar hacia la paz, donde los educadores podemos ser guías privilegiados, verdaderos artesanos de esta preciosa joya que es la paz de las conciencias, la paz de las familias, la paz de los pueblos, la paz en nuestros barrios, la paz en nuestras aulas. (...)

Educar para la paz; conseguir que cada uno de nuestros alumnos se constituya desde su ser y obrar, en embajador de la paz, ese bien y valor esquivo que hay que salir a buscarlo cada día; esa casa de cristal que debemos construir cada día con la delicadeza de arrullar al recién nacido” (2).

Existieron y existen verdaderos trabajadores de la paz, desde Jesús, la Madre Teresa, Martin Luther King, Juan XXIII, Juan Pablo II; como así también el trabajo silencioso de miles de personas que diariamente contribuyen a la paz.

Podemos nombrar como motivos o causas de la ausencia de paz: la prepotencia, las situaciones arbitrarias, la supresión de los derechos, la negación de la dignidad humana, la declaración de las guerras, la falta de justicia, de responsabilidad y compromiso frente al deber. Éstas y muchas más, que simplemente se pueden resumir en el egoísmo de la persona.

El hombre se revela como un ser esperanzado, que está fundamentalmente orientado hacia el futuro y que se mueve bajo una vocación.

El resultado de la vida de una persona depende del uso que uno haga de los dones que ha recibido, por lo cual cada  persona siempre puede mejorarse, construirse, dar-de sí; puede crecer, no es algo acabado. El ser humano está dotado de libertad, con la finalidad de que él termine el modelo de su propia vida, aunque esa libertad implique también el ejercicio del mal

Casualmente educar es eso: conociendo las debilidades de su persona, potenciar su inteligencia y su voluntad para que elijan el Bien y desechen el mal, libertad madura.

Sin embargo la existencia relacional del hombre no es perfecta, de allí que vivimos innumerables situaciones de desigualdad e injusticia social; para erradicar las mismas es necesario condenarlas.

Carlos Díaz (2001), expresa en relación a la Paz, “no habrá verdadera educación si de las escuelas no salimos educados para una paz que sea esplendor de la justicia”. Y señala algunas medidas personales urgentes a considerar:

- “Austeridad: con respecto al uso de los bienes, recursos y riquezas. “Recorteis lo superfluo y os contesteis con lo suficiente. Y lo suficiente se define por la necesidad de aquellas cosas sin las que no es posible vivir”. San Juan Crisóstomo.

- Honestidad: ya sabemos en que consiste, realicémosla

- Solidaridad: se hace necesario luchar contra el hambre y contra todo lo que mata.

- Generosidad: la persona donativa no pide más derechos y deberes, al contrario sin renunciar al propio derecho lo cede al necesitado, lo convierte en deber propio asumiendo las cargas de quienes menos pueden. (…) Quien no cultiva su talento es un ladrón, roba, no da lo que podría dar.   

- Veracidad: La mentira consiste en decir que lo que no “es,” y lo que es “no es”; elevar el no-principio a principio para no empezar por el principio. Quien miente rompe con la realidad y se rompe a sí mismo; porque uno mismo es parte de la realidad. Tratándonos de justificarnos nos convertimos en injustos por culpa de la mentira, el efecto derivado de la mentira es la esclavitud, ya que el que miente una vez se ve obligado a seguir mintiendo.

- Vitalismo: la incondicional defensa de la vida, exige también oponerse al genocidio por hambre, a la pena de muerte, a la tortura, a la eutanasia y a todo aquello que degrada o dificulta la existencia humana” (3).

Volviendo al hacer del psicólogo, caracterizamos a esta profesión como sustentada por un fuerte compromiso con el otro, de un amor hacia el otro para aceptarlo, y acudir a su llamado, de forma tal que pueda acompañarlo, orientarlo a que descubra y desarrolle sus capacidades, sus potencialidades, sus dones; que lo lleven a vivir en forma libre, que pueda transformarse, ya que estar atado al pasado implica petrificarse. Dichas condiciones nos llevan a identificarlas con la Paz, si bien, como expresa Magdaleno, la paz nos interpela a todos.  Asimismo como expresa Mounier, el cristiano no puede desoír el llamado de los otros y debe acudir al encuentro de los mismos. Y el psicólogo, profesional que trabaja con la persona humana, puede difundir, orientar y contribuir a trabajar para la Paz, desde los diferentes ámbitos de acción que tiene en su profesión: Psicología Laboral, Forense, Social, Educacional, Clínica, etc.

 

3. Apreciación de los alumnos de psicología sobre

“el psicólogo como constructor de la paz”

A un grupo de 41 alumnos que cursaron el 3° año de Psicología, se les administró un cuestionario, ideado para este trabajo, el cual consta de las siguientes preguntas: ¿Qué concepto tenés de la Paz?;¿Considerás que el psicólogo tiene que ser un profesional que trabaje para la construcción de la Paz? ¿Por qué?; ¿Qué características personales debe tener un psicólogo?; ¿Qué características profesionales debe tener un psicólogo?

 

Analizadas las respuestas se encontraron las siguientes apreciaciones:

A) Con respecto al concepto de Paz, que tienen los alumnos, se observó que 29 alumnos consideran la Paz como una situación de Armonía, en las relaciones y de Buena Convivencia. Representadas por frases tales como:

“La Paz es un estado de armonía entre las personas, respeto mutuo que se manifiesta en las Relaciones Humanas”; “Armonía en las relaciones de un grupo, institución o comunidad”; “Armonía individual y social de lo relacional, comunicacional, establecido y determinado en donde su cimiento es la tolerancia, el respeto y aceptación de las diferencias”; “Armonía que parte de lo interno y se manifiesta en las relaciones humanas”; “Principio fundamental para una armoniosa convivencia entre los seres humanos”; “Convivencia Armónica”; “Bienestar y buena convivencia”; “Es un estado de buena convivencia, de respeto, de ayuda mutua, de tolerancia”; “Es un momento de tolerancia de las diferencias culturales e individuales que permiten vivir en unidad y democracia”.

Hubo además cinco alumnos que definieron  la  paz como Ausencia de Guerra, a través de frases como:

“Que una comunidad o sociedad viva sin violencia”; “Es lo contrario de la guerra, es evitar los conflictos”; “Un mundo donde no existe la guerra, la violencia”; “Es la tranquilidad, sin disturbios”.

Cuatro alumnos que la definen como un Valor, cuyas frases significativas fueron: “La paz es un valor fundamental”; “Es un valor”; “Es un concepto social necesario para la vida que tienen que ver tanto con un respeto individual  y como uno colectivo.”

Cuatro alumnos que conceptualizan la paz como algo utópico,  en expresiones tales como: “Algo utópico inalcanzable, imposible para la naturaleza humana”; “Es la utopía con la que el mundo sueña, la base de los valores”.

 

B) Opinión sobre si el Psicólogo tiene que ser un profesional que trabaje para la construcción de la Paz.

Ante esta pregunta se encontró que 33 alumnos respondieron afirmativamente a que el psicólogo tiene que ser un profesional que trabaje para la construcción de la Paz; sin embargo de los mismos sólo 19 fundamentaron el por qué de su afirmación, dando los siguientes argumentos: Sí, porque trabaja con la persona humana; Sí, porque debe identificarse con lo humanístico; Sí, porque toda persona debe intentar construir la paz; Sí, porque toda persona debe lograr la paz, y todo profesional debe trabajar para construirla; Sí, porque el Psicólogo tiene que trabajar con la paz interior; Sí, porque debe tener el psicólogo paz interior para poder ver lo que le pasa al mundo y a las personas, debe defender la paz y construirla; Sí,  para la paz psicológica para así poder desenvolverse en paz con la sociedad; Sí, porque evitaría conflictos futuros en la familia, en la sociedad.

De los argumentos señalados, se puede observar que sólo 13 alumnos, basan sus respuestas en que  “el psicólogo por ser persona y por trabajar con la persona tiene que trabajar para construir la paz”.

Considero que es un número muy reducido en razón de la profesión a la que se está formando.

También se encontró 8 alumnos que respondieron que NO, aludiendo a los siguientes motivos: “El psicólogo no tiene que trabajar para construir la paz, porque tiene que trabajar para sanar o solucionar heridas; no, porque es demasiado complejo para una sola persona; no le corresponde; no para construir la paz, sí al menos demostrarla con el ejemplo; no, el psicólogo no está directamente relacionado con el construir la paz; no es su objetivo; no creo que le corresponda al psicólogo en particular, sino a él como persona al igual que cualquier otro profesional; debe ser uno el que trabaje para encontrar la paz, ya que está construida, sólo resulta difícil encontrarla”.

En síntesis, se puede observar que hay un número considerable de alumnos que no tienen muy en claro la relación existente entre su profesión y el compromiso asumido con la persona, con la sociedad en general, dentro de un contexto cuyas características alarmantes demandan soluciones.

Se observa  que su opinión se enfoca más bien desde lo personal, en el sentido de ver sólo su intervención en lo individual de la persona, no una persona desde lo relacional. Ello recordando lo que expresaban como concepto de paz, en el sentido de convivencia, armonía, donde hace referencia a lo relacional de la persona, a su dimensión de comunidad. Por lo cual se infiere que los alumnos no están dimensionando la percepción global de la problemática que enfrenta la humanidad.

Veamos a continuación el análisis referido a las características personales y profesionales que los alumnos consideran debe tener un psicólogo.

 

C) Características personales y profesionales de un Psicólogo

a- Características personales: tres alumnos no contestan esta pregunta, el resto destaca como características personales la comprensión,  la tolerancia y la coherencia entre el decir, el hacer y el pensar, la solidaridad.

b- Características profesionales: dos alumnos no responden a esta pregunta, el resto considera que tiene que ser responsable, ético, poseer conocimientos teóricos actualizados, capacidad de escucha sin involucrarse, objetividad, seguridad, buen profesional. Destacando en su elección el ser responsable y ético.

Relacionando las características personales y profesionales con tres de las cinco exigencias que establecía Carlos Díaz, existe coincidencia entre la importancia de la  Honestidad, Solidaridad, Veracidad.

Sin embargo llama la atención la falta de referencia a la generosidad y la vitalidad, características éstas muy importantes y relacionadas con el amor y la capacidad de ayuda del psicólogo.

 

4. A manera de conclusión

Se puede expresar que si bien los alumnos pueden definir la paz en relación a un estado de armonía, de buena convivencia, no manifiestan en sus opiniones la situación actual del mundo y la exigencia por parte del hombre en general y una respuesta comprometida en particular para contribuir para la construcción de la paz, esa gran utopía al decir de Magdaleno, mucho más en el caso de estos jóvenes instruidos que se están formando para una profesión que tiende a buscar y contribuir al bienestar del hombre. Como así también al ser estudiantes universitarios deberían estar más concientizados  sobre la producción de saberes que contribuyan al mejoramiento de la sociedad en la cual conviven, anticipando las problemáticas que ellos afrontarán, de forma tal de contribuir al logro de un mundo más solidario, más humano. Se podría pensar en la falta de la búsqueda de una nueva sabiduría, la del Amor.

Por otra parte es conveniente destacar, la falta de generosidad y vitalismo, como dos actitudes a desarrollar en la formación de esta profesión, para poder ayudar al otro en la mejora de las relaciones intrapersonales, interpersonales, inter e intra grupales.

Resta continuar evaluando las opiniones de los alumnos pertenecientes a otros años de la Carrera, además de  los planes de estudios, de forma tal de realizar los reajustes pertinentes para lograr una educación solidaria que contribuya a una correcta percepción del estado del mundo, genere actitudes y comportamientos responsables y prepare para la toma de decisiones; que contribuya a buscar la utopía añorada, la Paz. 

Ya que en definitiva la responsabilidad en la formación de los profesionales, recae en los docentes que tienen a su cargo esta misión, la transmisión crítica de la cultura y el compromiso de una toma de conciencia para la intervención transformadora, no pueden darse sin un perfil ideal de sociedad que se alce como meta y como criterio de acciones.

Sólo será una sociedad a la medida de la dignidad del hombre, aquella en que todos y cada uno puedan sentir que son tenidos en cuenta y respetados como personas.

Para la dignidad humana de la persona sólo cabe la actitud del amor o toda otra actitud que tenga el amor como respaldo. Porque en definitiva, sólo el amor reconoce al otro como un semejante con todas las consecuencias que de ello se derivan; en ese reconocimiento se basa la aceptación incondicional de los derechos del hombre.

El fundamento es, sin duda, la bondad de los corazones; pero ésta debe llegar a traducirse en las estructuras y el mutuo brindarse de los propios bienes y talentos en actitud de servicio.