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EL CONFLICTO EN LOS JÓVENES ADOLESCENTES: UNA MIRADA DESDE EL PERSONALISMO COMUNITARIO Y EL SISTEMA PREVENTIVO

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Publicado en la edición número Dos

Introducción

El conflicto es una característica inherente a las relaciones humanas. Como psicóloga y como docente, considero que los adolescentes son los más propensos y vulnerables a los conflictos. Es necesario acompañar a los mismos en la etapa crítica de la adolescencia, a los fines de contribuir a su  desarrollo integral, enseñándoles estrategias que le permitan resolver conflictos que estarán presentes en su futuro como estudiantes, como trabajadores, como esposa/o, padre o madre de familia, como ser social; pero sobre todo como agente de cambio, comprometido con su comunidad.

Es una gran responsabilidad la que le compete a las instituciones educativas, en torno al logro de competencias y destrezas no sólo del nivel  conceptual y procedimental, sino en relación a las actitudes que le permitirán “el aprendizaje como un ser en relación con los otros”.

El malestar de la juventud, tiende a profundizarse por las carencias educativas de las instituciones, Estado, familia, escuela, Iglesia, etc.; y por las dificultades de éstas por conectarse con el lenguaje de los jóvenes; llenar la superficialidad, el vacío existencial,  y   la carencia de valores.

Se imponen hoy nuevos estilos de comunicación, si se desea ser  eficaces ante los retos tan complejos como la inculturación, los nuevos contextos y la condición juvenil; es necesario conocerlos y manejarlos.

Como profesional católica y devota  hija  de María Auxiliadora; me he interesado por el Personalismo Comunitario y por el Sistema Educativo Preventivo de Don Bosco (1815-1888), en los cuales encuentro  los fundamentos necesarios para  reflexionar sobre la problemática de los conflictos en los jóvenes adolescentes y que ello permita encaminarnos a dar respuestas a las exigencias de la dimensión humana y espiritual del hombre.

 

I.  El personalismo comunitario de  Emmanuel Mounier

Emmanuel Mounier, filósofo nacido  en Grenoble, en el año 1905  de familia católica.,  fue el fundador de la revista  y del movimiento Esprit (1932), considerado el mejor foro de difusión entre humanistas creyentes  y no creyentes en toda Europa.

Al fundar la revista Esprit, Mounier abandona su prometedora carrera docente universitaria, para comprometerse con la creación de un movimiento que unifica su manera de filosofar con la toma de conciencia de una crisis de civilización, proyectando una nueva civilización en su totalidad.

Este movimiento reivindica a la Persona, como ser concreto, relacional y comunicativo, vale decir comunitario.

Mounier dirá  “una persona es un ser espiritual constituido como tal por una manera de subsistencia por su adhesión a una jerarquía de valores libremente adoptados, asimilados y vividos por un compromiso responsable  y una conversión constante. Unifica así toda su actividad en  la libertad y desarrolla, la singularidad de su vocación” (1).

Se observa en su pensamiento, que la persona se constituye realmente como tal, en la Comunidad, es decir en la relación concreta de comunicación con los demás.

 La reflexión de Emmanuel Mounier nace a partir de la crisis de 1929 de Wall Street, crisis producida por el resultado de la concepción  del mundo basada en el dinero y la utilidad.

“El verdadero mal del siglo está en que, por lo general, la persona falta a todos”(2).

Consideraba  que las injusticias y situaciones inhumanas eran el resultado del  mal ejercido en forma voluntaria  por el hombre. Por ende deseaba una transformación social, a través de la recuperación del lema de 1789 “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, un rehacer del Renacimiento. Sin embargo insistía en una revolución espiritual,  un cambio del corazón, de esa forma se produciría la revolución estructural, económica y política.

 

1.1 El rol del Personalismo

Todo en Mounier es de origen cristiano, su lucha estaba dirigida a instaurar un razonamiento sobre la persona que fuera común a los creyentes y no creyentes tratando de reintegrar la Moral al Ser y a una nueva manera de Ser.

El rol del personalismo es reencontrar la verdadera noción del hombre, por ende se tiende a trabajar  para construir, edificar  las bases de una comunidad integral y  de una vida auténtica.

El hombre sólo se percibe a sí mismo como persona como ser de bondad y libertad, cuando el otro lo trata como tal.

A través de la palabra de amor y del lenguaje de amor a otra persona para con él, el hombre toma conciencia  de sí y de su propia dignidad humana.

Es en la respuesta al amor y a las llamadas que el ser necesitado dirige a los demás, donde el hombre se desarrolla a sí mismo y llega a la madurez de su existencia.

Sólo a través de la escucha y respuesta de la llamada del otro (del pobre, del necesitado, del carenciado, de la persona amada) el hombre se libera de sí mismo y las pone al servicio del reconocimiento de los demás. El personalismo es la expresión del  existencialismo cristiano, un movimiento de acción social de tipo cristiano.

La unión indisoluble de cuerpo y alma es el eje del pensamiento cristiano: el espíritu  funciona en la existencia del cuerpo. Dirá Mounier: “sólo el hombre conoce este universo que lo devora  y lo transforma, él, el menos armado y el menos potente de todos  los grandes animales”.

El axioma fundamental, la persona,  significa mucho más que el hombre, la persona sólo crece purificándose del individuo que ella tiene dentro. El personalismo está basado en el amor, por ende no se trata solamente de amar, sino de Educar para el Amor  y la trascendencia a una Nueva Humanidad. Educar es despertar a las personas.

 

1.2. Actos de la Persona

En cuanto persona el hombre, no sólo es cuerpo sino también Alma, y esa alma necesita Amor. Justamente sólo por el Amor se accede a la persona, de allí la importancia del testimonio. Es por ello que el hombre, a pesar de estar inmerso en la naturaleza, tiene la posibilidad de trascenderla; de ser en el  mundo, pero sin reducirse a él.

La persona se realiza por una serie de actos originales, a los que Mounier denomina las Estructuras del Universo Personal.

Dichas estructuras son actos originales  porque no tienen ningún equivalente  en  otros seres del universo.

Las estructuras son:

·                    Salir de sí:es la capacidad de descentrarse para llegar a estar disponibles para otros.

·                    Comprender:colocarse,  situarse  en el punto de vista del otro.

·                    Tomarse sobre sí:asumirse en lo que respecta al destino, la pena, la alegría, la tristeza, la tarea de los otros.

·                    Dar:generosidad gratuita, donar sin esperar devolución.

·                    Ser fiel:la consagración a la persona, el amor, la amistad, en el continuo resurgir creador.

La persona se une a las demás existencias en la acción y en el esfuerzo colectivo hacia la verdad y la justicia.

 

1.3. La Pedagogía Personalista

En su obra Decir la persona, Carlos Díaz enuncia las siguientes características del maestro (3):

ü       El maestro orfebre de la Palabra: El maestro debe ser de lenguaje locuaz, hablar lo preciso cuando sea necesario y callar cuando no deba hablar. Poseer prudencia y oportunidad cuando las circunstancia lo requieran.”El mejor educador no es el que más habla, sino el que más obliga  a hablar al discípulo, no el que perora, sino el que dialoga; no el que pronuncia discursos, sino el que formula sentencias y frases de esas que se clavan en la inteligencia y el corazón de tal modo que nunca se borran”.

ü       Habituador: “Bueno es alumbrar inteligencias, pero más meritorio es modelar corazones, y lo uno debe ir acompañado de lo otro en la formación de almas enteras”.

El maestro debe poseer orden en su vida, saber transmitirlo e inspirarlo a sus alumnos, debe    ser metódico, equilibrado, disciplinado. Se transmite con el ejemplo más que con palabras.

ü       Perfeccionador: “Doble conocimiento de lo que hay que enseñar y a quién hay que enseñar, exige observación detenida, laboriosidad constante, paciencia, mucha paciencia, con gran cantidad de amor al prójimo y de mansedumbre, para no irritarse, incomodarse, cansarse ni desistir de enseñar, y para excogitar los medios y fecundar las inteligencias y corazones de los alumnos menos dispuestos”.

ü       Instruible: “Tú eres el eje de la escuela y, como sin eje el carro no marcha, antes que a los demás atiende a ti: fórmate, conserva lo bien adquirido y perfecciónalo”.

ü       Cálido: “Para educar hay que amar; la educación es obra del amor (…) a ninguno de corazón egoísta, apático o indiferente debiera encomendarse una escuela, porque no vale  para desempeñarla como es debido, aunque tenga mucha ciencia (…) el corazón es el que manda y el corazón se conquista amando.

ü       Compañero: “A todos debe el maestro benevolencia; pero de un modo especial a sus compañeros en el magisterio, con quienes ha de vivir y cooperar para la obra de  la educación. (...) Nada de murmurar, censurar, reír, burlar ni rebajar el mérito y trabajo de los compañeros, ni mucho menos envidiar el triunfo ni alegrarse del fracaso experimentado en su escuela”.

ü       Paciente: “Si no sabemos sufrir y tener paciencia, no tendremos paz ni contento; en cada niño hallaremos un enemigo, y en cada compañero un rival, un émulo lleno de envidia y otros defectos que nos provocarán el odio o al menosprecio; con lo cual habrá desaparecido la unión y la caridad. (...) Es lo propio del maestro ser paciente, benigno y generoso”.

Podemos caracterizar que educar es informar, formar, transformar y transfigurar al ser humano.

Informar en tanto se transmite conocimientos, datos técnicas. Formar ya que se imprime una forma, se forma la personalidad imprimiendo una forma de comportamiento, vale decir una manera de pensar, de sentir, de actuar en el modo de ser; por ende se puede formar como deformar una personalidad. La formación de la personalidad es la acción de imprimir equilibrio, madurez, nobleza y dignidad en la conducta humana.

Transformar en el sentido que se modifica para mejorar, para dar otra forma, transformar en un hombre maduro, equilibrado, inteligente, optimista,

Transfigurar es ir más allá de lo convencional, transfigurar a un ser humano es hacer que él se supere de una forma singular, en una grandeza de quien  porta luz en sus ideas y en su corazón. Cuando una persona se transfigura mediante una educación personalista e integral es ella la que le permitirá conocer el camino maravilloso que lo conduzca al encuentro con la forma equilibrada de su manera de ser, transformándose en un ser maduro; puede así transfigurarse imprimiendo un ideal noble en su vida, para dejar un rastro de luz y grandeza en todo lo que realice.

Sin embargo observamos que en este mundo materialista y consumista en el que hoy nos toca actuar, existe un serio peligro que los jóvenes sean masificados por las grandes potencias industriales y comerciales, llegando a perder su individualidad  y casi volviéndose un número. De esta forma estaremos perdiendo el respeto por los demás, el sagrado respeto por el derecho de cada ser humano a ser educado para vivir su vida.

 La mejor herencia es una buena educación, ya que educar es un proceso de ayuda, de aporte para conseguir un pleno desarrollo de la personalidad del educando, más que una forma de transmitir conocimientos. Así enseñar y educar de forma integral se convierte en bello ideal y programa digno de alabanza para todos los docentes.

El buen profesor dirige a sus alumnos, los orienta teniendo en cuenta el estilo y la personalidad de cada uno, enseña cómo pensar correctamente. La educación tiene por centro al hombre como persona, en enfoque  de su realidad existencial, en toda su amplitud y plenitud.

   En esta perspectiva humanista, lo importante es siempre enfocar la persona del educando que necesita descubrirse, observarse, crecer, perfeccionarse en la técnica de cómo estudiar, integrarse en el grupo en el que estudia, aprender a ser responsable, delicado, amigo, amable, generoso.

 

II.  El Sistema Preventivo de Don Bosco

El sistema preventivo es el modo de convivencia y relación educativa, propio de las instituciones educativas orientados por los  Salesianos e Hijas de María Auxiliadora; seguidores de Don Bosco.

Sistema, en tanto se compone de elementos tales como afecto, diálogo, estilo de familia, alegría, presencia animadora del adulto, espíritu asociacionista etc., cuyas partes están articuladas entre sí, de forma tal que la falta de alguno de ello incide en su eficacia y aplicación.

Preventivo, en tanto supone la presencia del adulto que preserva al joven de su participación en situaciones peligrosas, con el fin de evitar que algo malo ocurra. Es decir,  el evitar la participación en situaciones que van más allá de lo que el mismo joven puede asumir; asimismo lo promueve a construir su propia personalidad.

San Juan Bosco, santo turinés de siglo XIX, no solamente fue un grande en la santidad y en la educación en sus tiempos, sino que su actividad profética sigue viva y actual hoy en día como así también se encuentra extendida por todo el mundo. La genialidad de Don Bosco nos proporcionó una herramienta adecuada para una labor educativa más eficiente, y que reconoce a tal punto la condición juvenil, que resulta un precursor de muchos enfoques psicológicos actuales.

Es un verdadero maestro de caridad pedagógica, que efectuó la traducción en prácticas, en lineamientos claros, en las exigencias transformadoras del corazón humano; dejando así en legado un patrimonio de metodología educativa asimilable y concretamente adaptable a otras culturas y tiempos. Justamente en ese ambiente nace el proyecto de Don Bosco, con la idea de que el proyecto educativo superase la problemática social.

El concepto clave del Sistema Educativo de Don Bosco es lo Preventivo, entendido como el educar en positivo, ganar el corazón de los jóvenes y hacer que los jóvenes crezcan desde adentro. Sembrando en ello gérmenes de vida, compartiendo cotidianamente su crecimiento en la niñez y en la adolescencia.

 

2.1. Necesidades del Sistema Preventivo

El sistema Preventivo de Don Bosco, fundador de los salesianos, se caracteriza  por tres necesidades:

Ø       La necesidad de  escuela y trabajo para que los jóvenes desarrollen sus potencialidades.

Ø       La necesidad de ser jóvenes,  vale decir, de gozar de una familia en la cual puedan sentirse acogidos, protegidos, amados, revalorizados, disponer de tiempo y oportunidades de juego y diversión.

Ø       Necesidad de encontrarse con Dios, para descubrir su propia dignidad  de Hijos de Dios y el sentido de sus vidas.

El sistema salesiano, se dirige a dar consistencia a la vida a través de la apertura de los valores que le dan sentido. Don Bosco cree en los jóvenes, los respeta como personas, le proporciona un ambiente adecuado y abundante en valores humanos, se apoya en sus aptitudes interiores, en el raciocinio, en el amor; y los prepara para el trabajo y la sociedad.

Por ello un educador salesiano está convencido de que cualquier joven tiene cualidades de bien, que si se las cultiva lo llevarán a la fe y la honradez.

 

III. Situación actual de la educación

Actualmente, la morfología y la cultura de las nuevas generaciones pone en crisis la oferta tradicional de educación escolar, con síntomas significativos tales como: la exclusión, el fracaso escolar, el malestar, el conflicto, el desorden, la violencia y las dificultades de la integración en las instituciones educativas.

Las adaptaciones de las instituciones y las mentalidades no son un simple efecto automático de las transformaciones estructurales y legales.  Así la contradicción se transforma en conflicto y el desajuste entre las predisposiciones y los marcos normativos tiende a provocar el malestar.

En este contexto se inscribe el joven adolescente, que,  además, vive su etapa evolutiva en forma crítica, problemática;  a la que se suma la institución escuela con sus conflictivas y con adultos posmodernos. El tema es que la interrelación de estos componentes, lleva al joven adolescente a tener síntomas  problemáticos y alarmantes para la familia, escuela y sociedad: los conflictos que muchas veces terminan desdichadamente en hechos de violencia.

Es necesario reconocer que los adolescentes y jóvenes tienen derechos específicos y  ello requiere diseñar mecanismos institucionales que permitan y garanticen su ejercicio. Sin embargo no hay que pasar por alto la crisis de la autoridad pedagógica (entendida como reconocimiento y legitimidad); ello implica que cada docente debe  buscar construir su propia legitimidad entre los jóvenes y adolescentes.

En los últimos años he tenido la oportunidad de cumplir con la función de Supervisora de instituciones educativas del  Nivel Superior No Universitario, y de la Dirección de Regímenes Especiales. Desde  esos lugares, he podido observar  los  motivos más frecuentes de conflictos, el deterioro en las relaciones interpersonales de los miembros del colectivo institucional, los síntomas más frecuentes de los jóvenes adolescentes  frente al malestar grupal e institucional.

Así también a través de la Coordinación de la Diplomatura en Gestión de las Relaciones Humanas para instituciones educativas, he podido recabar la información referida a las diversas problemáticas que los docentes, de los diferentes niveles del sistema educativo expresan y encuentran en las instituciones educativas donde se desempeñan. Las mismas corresponden a instituciones de los distintos puntos geográficos de la provincia de Salta y demás provincias de nuestro país.

Abordar los conflictos escolares desde las técnicas de resolución alternativa de disputas (RAD), entre ellas la negociación y la mediación, permiten generar un sistema que tome el conflicto como parte de la vida, alentando además el protagonismo de las partes en la gestión de los conflictos y estimulando los valores de solidaridad, tolerancia, igualdad así como el juicio crítico y la capacidad creadora de nuevas soluciones.

La mediación ha tomado en los últimos años gran preponderancia y se ha  puesto el énfasis en su preparación, sin embargo la problemática de los jóvenes adolescentes va más allá de implementar como solución la preparación técnica para la resolución de conflictos.

Sin embargo la problemática del joven adolescente y el incremento de las mismas manifiestas en las instituciones escolares, no hablan de una disminución significativa de las mismas a partir de la implementación de Técnicas Alternativas de Resolución de Conflictos.

La Provincia de Salta, ha implementado a través del Programa de Capacitación y Perfeccionamiento Docente, formación gratuita sobre  técnicas de resolución de conflictos, medicación escolar. Asimismo la Nación ha implementado desde el año 2003 el Programa de Medicación Escolar.

Hasta la fecha no se ha realizado un Relevamiento sobre el impacto de los mismos en los jóvenes adolescentes; coincidentemente con este hecho a diario a través de los medios de comunicación masiva, se publican noticias sobre delitos, violencia, crímenes, alcoholismo, drogadicción en jóvenes adolescentes, dentro y fuera de las instituciones educativas. Lo cual indica que la  implementación por parte de los jóvenes del manejo del conflicto se hace esperar.

Ahora bien, teniendo en cuenta un Sistema  pedagógico con base en la prevención; una sociedad posmoderna de la cual los docentes son partícipes; una juventud conflictiva con falta de modelos, e ideales, con el miedo de perderse en la sociedad materialista, deshumanizada y violenta con disfraz de modernidad.

Esta situación conduce al planteo de los siguientes interrogantes: ¿Qué podemos hacer desde el Personalismo Comunitario para  desarrollar y mejorar las relaciones conflictivas en los  jóvenes adolescentes?

 ¿Cómo formar con  los valores delpersonalismo comunitario - honestidad, transparencia, sinceridad, apertura a la cooperación y al diálogo responsable, y respeto hacia la dignidad de las personas - a jóvenes adolescentes?

¿Cómo a través de la resolución de conflictos se puede contribuir al  desarrollo integral  de los educandos?

 

Conclusión

La crisis socioeconómica  actual, ha desestabilizado los mecanismos de contención social y ha  generado los de exclusión económica. Los estamentos más débiles de la sociedad han sido muy perjudicados así como también la clase media, la cual se encuentra ahora empobrecida. 

Los sistemas económicos y los de producción, son los que  históricamente  dictan las características que debe tener una sociedad y proyectan a futuro los mecanismos de reproducción del modelo de poder. 

El espacio social que cuenta la institución escolar es inmejorable para la construcción y el desarrollo de valores y de pensamiento critico; contenidos  indispensables para el crecimiento personal de los alumnos como ciudadano integrado, con capacidad de opción y decisión  en el emprendimiento de acciones individuales o colectivas. 

La institución escolar, podría asumir un protagonismo ineludible en la animación social de la comunidad barrial de inserción; teniendo en cuenta que es uno de los últimos espacios de inclusión social, para  aquellos que  están excluidos del sistema económico, ocupacional, etc.

La experiencia que se lograría con  el desarrollo de proyectos donde los  alumnos fueran los protagonistas y dueños de la acción, desarrollando cada una de las etapas de un emprendimiento, y contando con la asistencia canalizada de los docentes,  podría llegar a ser  una  herramienta importante y necesaria, para ejercitar la iniciativa de instrumentar estrategias de resolución de problemas en un presente y en un futuro.

Para ello requiere de contextualizar la problemática educativa partiendo desde un análisis del concepto de persona que las instituciones educativas manejan, la cual no sólo se referirá al joven adolescente sino también a la figura del docente. Las características de la sociedad actual requieren volver a revalorizar la persona humana; y desde allí que considero de fundamental importancia el aporte del Personalismo Comunitaria y el Sistema Preventivo de Don Bosco.

Así es  bueno destacar el pensamiento de una de las figuras relevantes del Personalismo Comunitario, como es la del Dr. Carlos Díaz, quien expresa: “la fuerza del cariño enseñará la verdad bañada en bondad, pues no se entra a la verdad si no es por el amor (…) El instruido en el cariño no puede no serlo en la exigencia intelectiva, porque verdad y cariño son dos dimensiones de un mismo fenómeno. Mantener unidas las llamas de la lucidez y de la bondad pudiera constituir tal vez el ideal de la humanidad” (4).

En síntesis el Personalismo de Mounier no es simplemente una actitud sino una filosofía que constituye un esfuerzo valioso de no reducir al hombre ni al individuo a lo impersonal. Así desde la concepción del hombre del personalismo, según las exigencias individuales y comunitarias del universo personal, se desemboca en reflexiones acerca del problema de la educación, con una propuesta para el hombre de una educación integral, cuyas características fundamentales son: la actividad educativa es un componente de la necesidad de promover la comunidad de personas; la persona no se adiestra ni se domestica, sino que se suscita en el sentido de la mayéutica socrática; la educación es un aprendizaje para la libertad, como adhesión y compromiso; sin negar los valores biológicos, hay que lograr que la persona trascienda los mismos, para llegar a valores superiores; la educación debe pretender ir más allá del bienestar o la prosperidad, tiene que tender a la realización espiritual del hombre en un mundo personal; la formación intelectual y científica debe perseguir la búsqueda de la verdad; la educación moral debe consistir en la liberación continua y la integración del hombre en el universo de personas por obra de la ley y del amor y, por último, en Mounier descubrimos el lugar decisivo que en su personalismo cristiano tienen los valores religiosos “La confianza o intimidad suprema de la persona con una Persona trascendente, inspira y da sentido definitivo a la vida”.(5)

Y desde la pedagogía de Don Bosco se encuentran coincidencias con el personalismo de Mounier, desde el papel de la acción y el compromiso que tiene el Sistema Preventivo. El sistema educativo de Don Bosco se identifica con toda acción, es una cualidad destacada y específica del cristiano en cuanto honrado ciudadano es para el santo turinés, la inserción activa en la sociedad mediante el trabajo, inseparable de la honradez y ejemplaridad de vida, y por lo tanto, de básica utilidad social.

Así, refiriéndose a los jóvenes abandonados, escribe Don Bosco: “Si una mano bienhechora los aparta oportunamente de los peligros, los encamina hacia una carrera honrosa y los forma en la virtud por medio de la religión, serán provecho para sí mismos y los demás, buenos cristianos, honrados ciudadanos”.(6)

Y es desde allí donde se hace necesario trabajar con la formación de los docentes desde una Formación Personalista Comunitaria de su labor educativa, con los elementos del sistema preventivo, de forma tal que formar honrados ciudadanos acompañados de la mano amorosa del docente, conciente de la necesidad de formar una comunidad de personas, para lograr un mundo más humano.